Las encimeras de cocina de acero inoxidable se caracterizan por su versatilidad. Tradicionalmente son encimeras muy utilizadas en el sector profesional de la restauración. La gran ventaja de este tipo de encimeras es que son extremadamente higiénicas y ofrecen un aspecto super-moderno y elegante a la cocina. Además requieren un mantenimiento mínimo ya que se limpia con agua y jabón.

Las encimeras en acero están disponibles en varios acabados y permiten la inclusión de fregaderos de acero, placas de cocción a gas perfectamente integrados en la cocina, sin apreciarse ningún tipo de unión o junta. También es posible incluir vitrocerámicas de inducción enrasadas, tanto normales como modulares.

Los grosores de este tipo de encimeras pueden variar desde grosores normales hasta grosores inusuales y poco vistos.

El acero inoxidable es un material sólido y no un revestimiento especial aplicado al acero común para darle características “inoxidables”. Aceros comunes, e incluso otros metales, son a menudo cubiertos o “bañados” con metales blancos como el cromo, níquel o zinc para proteger sus superficies o darles otras características superficiales. Mientras que estos baños tienen sus propias ventajas y son muy utilizados, el peligro radica en que la capa puede ser dañada o deteriorarse de algún modo, lo que anularía su efecto protector. La apariencia del acero inoxidable puede, sin embargo, variar y dependerá en la manera que esté fabricado y en su acabado superficial.